Es una pena, pero para mi la figura de la matrona no ha sido nada importante ni durante el embarazo ni el parto ni el puerperio. Sólo la visité dos veces durante los nueves meses de embarazo, sin contar las clases de preparación al parto (las dejo para otro post por que tienen chicha). La cita (sobre el tercer mes) fue muy fría: me tomó la tensión, me peso, me dio la canastillas de la Comunidad de Madrid y unas fotocopias sobre hábitos alimenticios y ejercicios para hacer durante el embarazo. No la volví a ver hasta el septimo mes de gestación (pedí yo la cita para ver cuándo eran las clases de preparación al parto). Yo pensaba que las matronas eran una especie de psicólogas para esos miedos que nos entran en el embarazo, un apoyo durante el parto y una “amiga” en los bajones del puerperio, pero en mi caso fue totalmente prescindible. Lo ideal sería que la misma matrona llevara todo tu embarazo, asistiera el parto y luego te tratara después, pero según está la sanidad pública es pedir un milagro. Por supuesto que, para cualquier duda, hay que recurrir a ellas que son las profesionales, pero yo aprendí mucho más consultando buenos libros, hablando con amigas madres y navegando por blogs que con los “consejos” de mi matrona (insisto, es sólo mi experiencia). ¿Qué tal vuestra relación con la matrona? ¡Espero que sea/fuera mejor que la mía! Contad, contad…
